¿Qué es la Historia?

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Aristóteles (384-322 a.C.)

domingo, 19 de noviembre de 2017

El último cargamento del navío noruego "S.S. Carolvore" en Huelva

La Gran Guerra, acontecida entre 1914 y 1918, fue el ejemplo claro de que en tiempos bélicos no existe la neutralidad plena ni las acciones militares desarrolladas sólo entre los países y estados beligerantes, sino que éstas se superponen de facto y trasgreden con mucho las fronteras, la diplomacia establecida o los acuerdos formalizados en los múltiples tratados de no agresión. Tal fue el caso de lo sucedido a un buque mercante noruego que, por realizar una acción de carga de material en territorio onubense en favor del comercio británico, le devino en consecuencia un triste final en tiempos de guerra; a buen seguro por la previa obtención de información llevada a cabo por el espionaje alemán que se hallaba operando en Huelva.

Esos hechos fueron relatados el 3 de agosto de 1917 en el Consulado de Noruega en Cádiz, donde tuvo lugar el proceso a la oficialidad del buque noruego S.S. Carolvore para aclarar ante las autoridades pertinentes los graves acontecimientos que fueron descritos por su capitán en la “Declaración Marítima”, donde relató con gran detalle el último trayecto del navío a su mando que debía efectuar una ruta desde Valencia hasta la ciudad británica de Liverpool.

Dicho proceso fue presidido por el segundo cónsul de Noruega, Daniel Mc Pherson, quien estuvo asimismo ayudado por dos expertos navegantes en calidad de asesores para la instrucción, Nicholas Thorsen, capitán del S.S. San Lucar, cuya base se hallaba en Christiania (la actual ciudad de Oslo) y Jan Henrik Jansen, dueño del buque danés S.S. Nordhavet.

El capitán del Carolvore, Helvig Enok Pedersen, compareció en la sala declarando que en efecto ése era el navío que capitaneaba, con base en Farsund (Noruega), de unas 998 toneladas netas y cuyas señales distintivas eran las iniciales M.K.C.F., aclarando también que, al haber desaparecido los libros que componían el cuaderno de bitácora en el hundimiento, procedería a relatar los hechos en una declaración escrita de lo acontecido a su barco.

De tal forma, narró que el Carolvore abandonó el puerto de Valencia el día 27 de julio de 1917 a las 16:00 horas con un gran cargamento compuesto por cebollas y diversos tipos de fruta con dirección a Liverpool. Según dijo el capitán nórdico, al dejar la capital valenciana el navío estaba en perfectas condiciones para navegar y la tripulación la componían diecinueve hombres incluyéndose él mismo. Se trataba de un buque de carga de propulsión a vapor construido en 1883 en los astilleros ingleses de Newcastle-Upon-Tyne por la compañía Armstrong & Mitchell Co. Ltd, pero ostentando el pabellón noruego desde 1910. Asimismo, tenía un peso de 1659 Tn. y unas dimensiones de 79,3 x 10,7 x 5,5 m.

El viaje procedió sin novedad destacable alguna hasta el 29 de julio a las tres de la mañana, cuando Pedersen recibió órdenes desde el Europa Point Signal Station, el faro de señalización marítima sito en territorio de Gibraltar; desde donde se le ordena acudir y tomar puerto en la colonia británica. Allí, mantuvo conversaciones con varias autoridades británicas a fin de recibir instrucciones para un viaje a Huelva, donde debía reunirse con el cónsul británico en esta ciudad. En efecto, le fue ordenado ir a la capital onubense a cargar suministros y numerosos tanques de combustible que eran del todo necesarios en Gibraltar, pues los submarinos alemanes operaban constantemente con gran eficacia por todo el golfo de Cádiz y el Mediterráneo para intentar bloquear a la colonia británica y lograr su desabastecimiento absoluto hundiendo a los buques mercantes de aprovisionamiento ingleses. 


 El buque noruego S.S. Carolvore. Fuente: www.sjohistorie.no

De este modo, a las 17:00 horas, el navío noruego abandonó Gibraltar y se dirigió hacia el puerto de Huelva, donde llegaría el lunes 30 de julio en torno a las diez de la mañana. Tras descansar unas horas en la capital onubense, la tripulación comenzó sobre la una de la tarde a cargar los suministros y tanques de combustible (bunkers) previstos; reportando sobre ello, asimismo, al propio cónsul británico, quien le autorizó para que regresara nuevamente a Gibraltar con ese cargamento.

Cuando cayó la noche y, aproximadamente a las 22:45 horas, se hubo completado la carga de carbón para las calderas del buque, abandonó éste inmediatamente el puerto, navegando por la ría con un práctico a bordo, quien dejó el barco a las 0.00 horas, prosiguiendo así el buque noruego su travesía muy próxima a la costa onubense.

Igualmente, y sabedores quizás del gran riesgo que suponía transportar material bélico en buques mercantes en tiempos de guerra, desertaron en Huelva dos marinos noruegos del Carolvore, el cocinero Alfred Kvamme y el carbonero Lars Sjursen, quedando ahora la tripulación formada por sólo diecisiete hombres.

En efecto, la intuición de los desertores no tardó en corroborarse, pues un día después, el 31 de julio, por mor de esta misión de regreso a Gibraltar, y ya en aguas gaditanas próximas al cabo Roche, en Conil, el segundo oficial, Leif Tellefsen, avistó a las 7:00 horas un submarino alemán a estribor, el cual emergió a la superficie a sólo una distancia de tres cuartos de milla del buque noruego. El submarino atacante, el U-39, había sido construido en los astilleros de Germaniawerft, en Kiel, y botado el día 26 de septiembre del año 1914, siendo su comandante el Kapitänleutnant Walter Forstmann (1883-1973), nacido en Essen y condecorado nueve veces, ostentando la Cruz de Hierro de 1ª Clase, entre otras.

Tras efectuar cuatro disparos el sumergible germano, y serle imposible escapar o siquiera maniobrar al barco de Pedersen por la cercanía, unas seis millas, a las rocosas y escarpadas costas, ordenó parar máquinas y que la tripulación montase en los botes salvavidas. Mientras los marinos nórdicos se alejaban del Carolvore, el submarino germano continuó disparando unos quince proyectiles para lograr su hundimiento, mientras que la metralla resultante de los impactos sobrevolaban los botes, aunque sin producirse heridos entre los noruegos.

Finalmente, el navío comenzó a hundirse en torno a las 7:20 horas, mientras que el submarino atacante se alejaba en dirección Noroeste y la tripulación del Carolvore llegaba en diversos botes y sin bajas entre sus miembros a las playas de Conil en torno a las 11:15 horas, donde fueron asistidos por varios pescadores locales y puestos a salvo. Y casualmente, como sabemos por haberlo tratado en otro artículo, el mismo día que se celebraba este proceso en Cádiz para dirimir lo sucedido al Carolvore, a la misma hora en las aguas onubenses, el U-39 de Forstmann atacaba y hundía otro buque noruego, el S.S. Halldor, quedando su pecio y su recuerdo para siempre no sólo en el mar sino también en la historia de Huelva.


 
BIBLIOGRAFÍA:

-Sjøforklaringer over Norske Skibes Krigsforlis. Bind III. Utgit ved Sjøfartskontoret. 2Det. Halvaar, 1917.

2 comentarios:

  1. Realmente el motivo de la deserción de los marineros noruegos fue debido al servicio de propaganda alemán que atemorizaba a dichos tripulantes con la entrega de postales de submarinos alemanes. Al dorso de las mismas había un escrito aconsejando a los marineros
    no embarcar hacia las zonas de guerra. Era una sutil amenaza para que desertasen de los buques que comerciaban con Inglaterra.

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    1. Muy interesante este dato, Enrique, pues la documentación oficial (aliada en este caso) de la época relativa a analizar las incidencias en los trayectos marítimos no recoge, por motivos obvios, tales actos subversivos por parte de Alemania. Muchas gracias por tu comentario.

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